La página web Sin Filtros publicó antes de la edición 2016 de la Tomatina de Buñol un interesante reportaje sobre el impacto económico de la fiesta del tomate, en un municipio que duplica su población durante unas horas.

El consistorio de Buñol registró en 2002 la marca de la Tomatina, y desde entonces cobra derechos a las empresas que la utilizan para sus anuncios, que han sido más de media docena en estos últimos años. Tal es el éxito de la popular guerra de tomates que también ha sido un reclamo para el cine, especialmente para Bollywood. Cada rodaje permite ingresar miles de euros en las arcas públicas..
Una promoción mundial que provoca que cada año 17.000 personas de todo el planeta acudan a Buñol. Todos ellos desde que pisan la localidad empiezan a generar dinero. Empezando por el consistorio que cobra una entrada de 10 euros para participar en el combate, los touroperadores que han visto en la fiesta popular una extensión del todo incluido y naturalmente, el pueblo, y sus comercios, con la hostelería como principal beneficiado.

 

 

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